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Mapas recuperados

Mapas recuperados

Del 6 al 11 de mayo de 2008

La cartografía y la elaboración de mapas son actividades anteriores a la aparición del relato escrito. Los mapas se utilizaron desde muy pronto en casi todos los aspectos de la vida: establecer distancias, recorridos y localizaciones, para la guerra y para el comercio, y, aunque los más antiguos se remontan a los babilonios, que los tallaron en tabillas de arcilla, la necesidad de elaborar mapas será pronto universal.

Coleccionismo y hurtos

imagen gráfica de la exposición

Pero la cartografía se unirá pronto a la historia de los robos de mapas. Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX los coleccionistas de mapas constituyen un reducido número de bibliófilos o especialistas. Con el tiempo los mapas se convierten en objeto de adorno, elemento decorativo que ennoblece salas y despachos. Pero la mayoría de los que se conservan no están aislados, ni en hojas sueltas, sino que forman parte de volúmenes manuscritos o impresos que, como piezas históricas localizadas en las colecciones de las grandes bibliotecas, una vez que han perdido su importancia estratégica, pasan a ser codiciadas piezas de coleccionistas. Lo que interesa es el mapa y, por tanto, los manuscritos e impresos antiguos comenzarán a mutilarse sin contemplaciones. Se diseñan estrategias para acceder a ellos, separarlos del volumen del que forman parte y venderlos.

A lo largo del siglo XX el robo de mapas deja de ser un hecho raro. No conocemos con exactitud la cantidad de documentos que desaparecen cada año, ni el número de obras que en todo el mundo se mutilan con este fin, pero no hay que olvidar que bibliotecas de la importancia de la British Library de Londres, la Haughton Library de la Universidad de Harvard, la Chicago Newberry Library, la New York Public Library, la Biblioteca Pública de Boston, han sufrido robos de mapas de gran magnitud.

La Biblioteca Nacional de España se ha visto también «perturbada» por el robo de mapas de sus colecciones. En agosto de 2007 una comprobación rutinaria detecta la falta de determinadas piezas de la colección. Se inicia, así, un proceso que nos lleva ahora a exponer las piezas recuperadas.

Aunque el motivo de esta muestra puede resultarnos triste en origen, ya que se trata de exponer las piezas que han sido recuperadas del expolio, deseamos que disfruten con ella y admiren la belleza que cada uno de estos libros tienen en si mismos, como reflejo de una historia de 500 años que ahora podemos mostrar.