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Ciclo 10 años sin Umbral

13/09/2017
Francisco Umbral (Madrid 1932-2007). La literatura como vida, la vida como literatura

Imagen: Begoña Rivas

La Biblioteca Nacional de España, en colaboración con la Fundación Francisco Umbral, recordará la figura del autor con el ciclo 10 años sin Umbral, que se compone de dos mesas redondas: Umbral desde la Universidad (20 de septiembre a las 19 horas) y Umbral de cerca (27 de septiembre, a la misma hora que la anterior).

La primera reúne a tres profesores universitarios: Bénédicte de Buron-Brun (Universidad de Pau y de Pays de l’Adour), Anna Caballé (Universidad de Barcelona), y José Ignacio Díez (Universidad Complutense de Madrid). Y la segunda cuenta con la participación de escritores, periodistas y editores que le conocieron y trataron: Ymelda Navajo, Juan Cruz, Ángel Antonio Herrera y Antonio Lucas.

Además, desde el 14 de septiembre hasta el 2 de noviembre, la BNE conmemora el décimo aniversario de esta muerte con la muestra bibliográfica La literatura como vida, la vida como literatura, que pone de relieve su obra periodística, ensayística y literaria.

Según explica Manuel Llorente, periodista y antiguo compañero y amigo de Umbral en el diario El Mundo, “Francisco Umbral vivió para escribir y escribió para vivir. Su vida estuvo en función de la literatura. Vivía en escritor. Necesitaba escribir para sentirse él mismo y si llegó a la centena de libros entre biografías, novelas, diarios y recopilación de artículos (además de reseñas de libros por ahí perdidas y críticas de teatro), si durante años compatibilizó varias columnas al día y mantenía una constancia en el trabajo sin par fue porque no sabía qué otra cosa podía hacer”.

 

Un adolescente enfermizo

Sobre la biografía del “homenajeado”, indica que “Francisco Pérez Martínez nació el 11 de mayo de 1932 en el madrileño barrio de Lavapiés pero se crio rodeado por la familia de su madre en un Valladolid de posguerra. Después llegó el colegio, una academia para aprender mecanografía, el adolescente enfermizo que ingresa como botones en un banco, las primeras lecturas literarias bajo la tutela de su madre… Una vida demasiado tranquila para las aspiraciones de un joven que muy pronto está decidido a salir de una ciudad plateresca que le ahogaba. El bautismo literario le llegó en El Norte de Castilla, que hacia 1957 lo dirigía Miguel Delibes. Pero aquel joven alto, rubio y algo desgarbado logró su primer trabajo con regularidad en León, donde se trasladó en 1958. Allí leyó sus crónicas en La Voz de León y escribía con pasión para el Diario de León. Su estancia en aquella ciudad fría y monocorde fue decisiva; como encargado de actividades culturales del Círculo Medina le permitió conocer a González-Ruano, Leopoldo Panero, Gerardo Diego y José Hierro, quien le apadrinó para que leyera sus cuentos en el Ateneo de Madrid. El descubrimiento de la capital le transformó. Fallecida su madre (1953) y tras haberse casado con España Suárez Garrido (1959), se instaló en sucesivas pensiones en el Madrid de 1961 desde donde seguía enviando artículos para El Norte de Castilla y empezó a colaborar en numerosas revistas (Mundo Hispánico, Poesía Española…). Ganó en 1964 el Premio Gabriel Miró y un año después publicó el ensayo Larra, anatomía de un dandy y unos cuentos reunidos bajo el título Tamouré. A partir de ahí los libros se suceden con el vértigo de una voracidad que nunca abandonó. Dedicó en 1968 sendos ensayos a dos referentes muy suyos, Federico García Lorca y Ramón del Valle-Inclán, y al siguiente año otro a Lord Byron. Pero no olvida la novela: Travesía de Madrid, Memorias de un niño de derechas, Carta abierta a una chica progre, Diario de un snob, Esa gente guapa de derechas, Retrato de un joven malvado… La crónica, la reflexión, el pulso de una España en ebullición, todo cabe en sus libros que poseen ya una personalidad deslumbrante. Y llega 1976, el año de su consagración; obtiene el Premio Nadal por Las ninfas e ingresa en el periódico El País, donde sus crónicas son todo un referente y mantiene su colaboración diaria con la agencia Colpisa que dirige su amigo Manu Leguineche”.