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Amantes de la cultura, youtubers y curiosos participan en la Jornada de Puertas Abiertas

16/04/2018

La Biblioteca Nacional de España ha abierto sus puertas este domingo para que cientos de amantes de la cultura y curiosos de todas las edades hayan podido disfrutar de la institución y del patrimonio artístico que atesora. Guiados por los trabajadores de la BNE, 1.500 visitantes han recorrido las salas y se han adentrado en un mundo de manuscritos, mapas, partituras, dibujos, carteles y fotografías.

La sede de Recoletos ha acogido una larga cola desde primera hora de la mañana. Los más madrugadores, una pareja de madrileños que no conocía por dentro la Biblioteca y quería “asegurarse la plaza”, han llegado a las 7.30 horas. Aunque han tenido que esperar hasta las 9.00 horas para subir la escalinata y acceder al vestíbulo. Allí, todos los visitantes han sido recibidos por la estatua de Marcelino Menéndez y Pelayo y por decenas de voluntarios de la BNE, encargados de acompañar a los grupos para mostrarles el día a día de la institución.

“Queríamos conocer todas las historias que esconde la Biblioteca”, contaba Marta, que ha viajado expresamente desde Alicante para el evento, ¡en autocaravana! La joven y su familia son youtubers y graban y comparten sus viajes en este peculiar medio de transporte. En esta ocasión, el destino ha sido la BNE y han venido con un grupo de 12 amigos: “Es una buena manera de trasmitir a tus hijos el valor de la cultura y que hay mucha gente que se dedica a conservarla”, explicaba Paco, otro de los aventureros.

Sara, Alba y David, veinteañeros, comentaban a la salida que la espera había merecido la pena y que la visita, de 90 minutos, se les había hecho corta: “Nos ha encantado la Sala de Trabajo de Cartografías y la selección de fondos de Bellas Artes, los mapas, los carteles, el grabado de Durero…” Mientras, Jorge, de 8 años, estaba fascinado por las mesas de restauración y encuadernación, donde expertos de la Biblioteca Nacional mostraban qué técnicas y procesos se utilizan para conservar los materiales. “Todavía tengo un poco de oro en las manos y he podido tocar las pieles”, aseguraba el niño.

Esteban se animó a la visita porque hacía muchos años que no venía a la Biblioteca Nacional y recordaba sus visitas al Salón General de Lecturas cuando era estudiante: “He descubierto la amplitud de documentos y materiales que aquí se conservan; conocía la parte de libros pero no todo el mundo de música e imágenes que alberga la BNE”.

“Dicen que el saber no ocupa lugar… Pero yo estoy impactado por el depósito, ¡no sabía que las estanterías ocupasen tantos kilómetros!”, decía Félix en el último tramo del recorrido y destacaba el trabajo del personal de la institución: “Es impresionante ver cómo está todo conservado, cuidado y ordenado. Cuando entras aquí te das cuenta del valor de esta gente”.