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Cristóbal Pérez Pastor (1842-1908)

Nace en Tobarra (Albacete) en 1842 y muere en Horche (Guadalajara) en 1908. Fue presbítero y doctor en teología; nombrado capellán de la Basílica de Atocha y posteriormente de las Descalzas Reales, hasta su muerte. Se doctoró también en Ciencias Físico-Químicas y ganó por oposición la “cátedra de Agricultura” del Instituto de Segunda Enseñanza de San Juan de Puerto Rico, pero nunca se incorporó. Su vocación en el ámbito de la bibliografía le vino de la mano de su amigo Manuel Rico Sinobas, catedrático de Ciencias en la Universidad de Madrid y notable bibliófilo, que le convenció para que comenzara los estudios en la Escuela Superior de Diplomática. A partir de ese momento, toda su actividad investigadora se desarrollará en el ámbito del libro y de las bibliotecas.

Después de conseguir el título en la Escuela Superior de Diplomática (1874), trabaja como voluntario en el Museo Arqueológico Nacional e ingresa en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos por oposición en 1881, con destino en la Biblioteca Provincial de Toledo. Desde allí será trasladado a la Biblioteca Nacional en 1882 y un año después, pasa en comisión de servicio a la Biblioteca de la Real Academia de la Historia. Será en esta época cuando escriba una serie de artículos de tintes históricos en el Boletín de la institución: “Sebastián Caboto en 1533 y 1548” (1893); “Cronistas del Emperador Carlos V” (1896); el “Testamento de Antonio Herrera” (1896); el “Testamento de Don Álvaro de Bazán, primer Marqués de Santa Cruz” (1899).

En 1906, finalmente, pasa a formar parte de la plantilla del Archivo Histórico Nacional. Por estas fechas, aparecerá, en el boletín de la RAH, el Índice alfabético de los Códices procedentes de los Monasterios de San Millán de la Cogolla y San Pedro de Cardeña, existentes en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia organizado en dos artículos que serán publicados conjuntamente en 1908. También, llegó a ser profesor auxiliar y posteriormente titular, durante los cursos, 1883-1884 y 1885-1886, respectivamente. Fue elegido académico de la Real Academia Española en 1905, aunque no pudo ingresar debido a su fallecimiento. Su sucesor Andrés Mellado y Fernández tendrá palabras elogiosas hacia él en el apéndice del discurso de posesión.

Existen dos facetas bien diferenciadas en los estudios que realizó sobre el libro, la bibliográfica y la dedicada a la historia de la literatura. La obra de Pérez Pastor está imbuida en el proceso de creación de las primeras tipobibliografías que se va a producir a partir de la segunda mitad de siglo y que va a estar vinculado a tres hechos importantes como son el nacimiento de la Bibliografía provincial y local, la creación del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y los Premios de Bibliografía de la Biblioteca Nacional creados por Eugenio Hartzenbusch. No se puede desligar la historia del Premio de Bibliografía de la Biblioteca Nacional con la faceta bibliográfica de Cristóbal Pérez Pastor, ya que todas sus obras de esta índole lo ganaron: La imprenta en Toledo en el concurso de 1885, así como La Imprenta en Medina del Campo en el concurso de 1888. Por su parte, cada tomo de la Bibliografía madrileña fue premiado por separado 1893, 1893 y 1897. Además, obtuvo el premio en 1890 por la obra Marcas tipográficas de España que tuvo que ampliar con las Noticias biográficas de impresores y libreros para poder llevarse el galardón que no había conseguido el año anterior. Se le reconoce como el maestro de la bibliografía actual, ya que marcará las pautas de la descripción, a partir de la creación de los impresos toledanos que abordará desde cero. Además, innova en la recogida de datos utilizando con abundancia y acierto, junto con los repertorios bibliográficos y los catálogos de bibliotecas, la información de los documentos de archivo.

Su aportación documental a la historia de la literatura española fue también significativa, ya que ayudó a clarificar la biografía de Cervantes gracias al trabajo titulado Documentos cervantinos, hasta ahora inéditos; a entender mejor el Proceso de Lope de Vega por libelos contra unos cómicos anotados; y a conocer al autor de “La vida es sueño” a través de los Documentos para la biografía de D. Pedro Calderón de la Barca publicados en 1905, entre otros. También, podemos destacar la obra Nuevos datos acerca del histrionismo español en los siglos XVI y XVII.

Tenía preparados, a su muerte, una gran cantidad de materiales que sus sucesores vendieron a la Real Academia Española, y que fueron organizados por Emilio Cotarelo y Mori dentro de las series de Memorias de la Real Academia de la Historia en los volúmenes 10-13 con el título de Sobre Impresores y libreros madrileños continuada por las Noticias de impresores y libreros de Madrid.

Las necrológicas sobre su muerte abundan en la prensa de la época como podemos leer en los siguientes periódicos Nuevo Mundo, La Época (Madrid. 1849) o El Globo (Madrid. 1875).