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Sic vos non vobis: 150 años de Archiveros y Bibliotecarios

1898–1930: Una profesión de especialistas al encuentro de una nación

La unidad del Cuerpo Facultativo en sus tres Secciones era no sólo jurídica, asentada en el carácter de servicio a la Nación en su Patrimonio histórico y manifiesta en el Escalafón único con sus distintas categorías y clases; aspiró a ser también “física” por el R. D. 28. 06. 1882 que autorizaba al Ministro de Fomento “para que presente a las Cortes un proyecto de ley concediendo un crédito permanente, para la construcción en esta Corte de un edificio destinado a las oficinas de dicho Ministerio, la Biblioteca Nacional, el Museo Arqueológico, la Escuela de Diplomática y el Archivo Histórico, aprovechando las obras ejecutadas para Biblioteca y Museos Nacionales”. Se hizo la Ley y se terminaron las obras, aparentemente interminables. Pero la aspiración era sólo un sueño. Un Real Decreto (18. 04. 1900) dividía el Ministerio de Fomento y daba a luz el de Instrucción Pública y Bellas Artes; otro del mismo año (20. 07. 1900) suprimía la Escuela superior de Diplomática, incorporándola a la Facultad de Filosofía y Letras. El seminario del Cuerpo fertilizaba con sus cenizas el campo de los estudios humanísticos, sin perder la esperanza de supervivencia.

La idea de que la acción del Cuerpo sobre el Patrimonio se hiciera más rápida y visible y sirviera “para los eruditos y amantes de la cultura” se concretó en la publicación de los tres Reglamentos de 1901, que constituían verdaderos tratados de doctrina sobre la gestión de los archivos, de las bibliotecas y de los museos arqueológicos, y en el sueño de un Índice General quw comenzó por las Instrucciones para la redacción del catálogo de impresos del 15. 10. 1902, por las que se batió Ricardo Hinojosa, sin duda la principal mano redactora de las mismas, frente al hispanista Barreau-Dihigo.

Pero, si los augurios fueron buenos y la 3ª época de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos permitió manifestarse, por primera vez, un cierto vigor en la capacidad investigadora que también se pedía al Cuerpo Facultativo, la verdad es que todo sucedía con un país en ebullición al fondo, en el que la pobreza y aun el analfabetismo cubrían buena parte del escenario.