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Noticias 2011

Los papeles de Jorge Guillén se incorporan a los Archivos Personales de la BNE

28/12/2011
Retrato fotográfico de Jorge Guillén por Lagos

La incorporación del archivo personal de Jorge Guillén a la base de datos de archivos personales contribuye a resaltar el valor de esta colección, pero no debe llevar a equívocos, porque no se presenta la digitalización del archivo, sino el acceso a la descripción del fondo. El objetivo es difundir y enlazar los documentos de un archivo personal disperso en tres instituciones: Fundación Jorge Guillén de Valladolid, Wellesley College de la Universidad de Harvard y Biblioteca Nacional de España, aprovechando la posibilidad que ofrece la base de datos de vincular la parte del archivo que se conserva en la Biblioteca Nacional con lo depositado en las otras dos instituciones.

De esta forma se sustituye el inventario impreso, hasta ahora única herramienta de consulta de este archivo, por el acceso en el Portal de archivos personales de esta Biblioteca a la totalidad del legado sin que el investigador necesite desplazarse a cada una de las sedes. Era necesario y así lo demandaba el que quería acercarse a la documentación más personal de Jorge Guillén, punto de partida de la formación de la colección de archivos personales de la Biblioteca Nacional de España.

Hay que remontarse al Boletín Oficial del Estado de 22 de marzo de 1996 para encontrar la Orden del Ministerio de Cultura de 7 de marzo de 1996 en la que el Estado español acepta la donación, efectuada por sus hijos Teresa y Claudio, de la parte del archivo del poeta que él mismo denominaba Los papeles. Compuesto por manuscritos y borradores de su obra literaria y documentos sobre su vida civil, así como por su correspondencia con más de 400 personalidades de las artes y las letras, la presencia de fotocopias ha afectado a la correcta valoración de este legado, sin destacar lo que contiene y silenciando el trabajo de recopilación llevado a cabo por su hijo Claudio Guillén, al intentar obtener la reproducción de los documentos y de las cartas remitidas por su padre, que suplían la falta del original y que aún sin tener el valor del autógrafo contribuían a completar el archivo.

Su recepción obligará a que la Biblioteca tome conciencia de la singularidad de estas colecciones de documentos, aunque el tratamiento técnico que reciban sea un claro reflejo de unos inicios de incertidumbre y confusión, al describirse como si se trataran de manuscritos sueltos, sin establecer relaciones de jerarquía entre los documentos, aunque siempre con la intención de lograr el control y la difusión de su contenido. El tiempo ha demostrado que ya no es necesario justificar la presencia de estas colecciones en las bibliotecas (y menos en la Biblioteca Nacional de España), al convertirse en fuentes de información de primer orden, en muchos casos, inéditas e imprescindibles para reconstruir la historia cultural de nuestro país.