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Obituario: José Simón Díaz

25/01/2013
José Simón Díaz

José Simón Díaz

Con la muerte de José Simón Díaz (el 24 de diciembre de 2012) desaparece uno de los bibliógrafos españoles más importantes, cuya labor se extiende por toda la segunda mitad del siglo XX. Es difícil resumir la biobibliografía de Simón Díaz por la amplitud de su obra escrita (con casi 400 publicaciones) y por el número ingente de actividades -todas relacionadas con la literatura- en las que intervino, siempre en un puesto relevante como director, presidente, coordinador o secretario. Por ello, remitimos al libro Varia bibliographica: homenaje a José Simón Díaz (Kassel, Reichenberger, 1988), donde se dan datos biográficos más completos y la relación de sus obras.

Después de una etapa como catedrático de Enseñanza Media, pasó al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.) formando parte del Instituto Nicolás Antonio (de bibliografía) y del Miguel de Cervantes (de literatura española). Entre sus primeras actividades bibliográficas se encuentra la creación de la colección "Índices de publicaciones periódicas" encaminada a ofrecer la historia y el contenido de revistas españolas del siglo XIX de especial relevancia para la cultura. El propio Simón Díaz redactó los índices de El Artista (Madrid, 1946), primer número de la colección, El Alba: periódico de literatura y artes (Madrid, 1946), El arpa del creyente (Madrid, 1947), El Reflejo (Madrid, 1947), Educación pintoresca (Madrid, 1948) y Semanario pintoresco español (Madrid, 1946), todos editados por el Instituto "Nicolás Antonio".

En 1950 inició la publicación de su obra fundamental, la Bibliografía de la literatura hispánica, obra esencial de la cultura española y casi sin parangón en el mundo. A lo largo de los años fueron apareciendo los distintos volúmenes pero, además, en 1963 dio a conocer un Manual de bibliografía de la literatura española (Barcelona, Gustavo Gili; 3ª ed. ref., corr. y aum: Madrid, Gredos, 1980), mientras publicaba periódicamente el repertorio Información bibliográfica, incluido como anexo en casi todos los números de la Revista de Literatura. De esta manera, Simón Díaz lograba hacer realidad una idea constantemente repetida a sus alumnos y en sus publicaciones, a saber, que de cada materia -en su caso, la literatura española- existiera un repertorio bibliográfico completo, riguroso y exhaustivo (la Bibliografía de la literatura hispánica), una bibliografía selectiva (el Manual de bibliografía...) y, en tercer lugar, un repertorio periódico que pusiera al día las dos obras anteriores. 

Además de la monumental Bibliografía de la literatura hispánica, Simón Díaz publicó otros muchos trabajos, en su mayoría bibliografías relacionadas con la literatura española, pero abordando diferentes aspectos. Por ofrecer una muestra mínima ecléctica recordemos Siglos de Oro: índice de Justas Poéticas (Madrid, 1962), Impresos del siglo XVII: bibliografía selectiva por materias de 3500 ediciones príncipes en lengua castellana (Madrid, 1972), Jesuitas de los siglos XVI y XVII: escritos localizados (Salamanca, 1975), Cien escritores madrileños del Siglo de Oro: notas bibliográficas (Madrid, 1975), Bibliografía regional y local de España (Madrid, 1976), Dominicos de los siglos XVI y XVII: escritos localizados (Salamanca, 1977) o Mil biografías de los Siglos de Oro: índice bibliográfico (Madrid, 1985).

Aunque la mayoría de las publicaciones de Simón Díaz son bibliografías, no olvidemos algunos textos teóricos sobre la materia, muy escasos en España, como Bases para una política de publicaciones locales (Bilbao, 1970) "Evolución y estado presente de la Bibliografía española", en Primeras Jornadas de Bibliografía (Madrid, Fundación Universitaria Española, 1977), "Situación actual de la bibliografía literaria española" en las Actas del I Simposio de Literatura Española (Salamanca, 1981) El libro español antiguo: análisis de su estructura (Madrid, Ollero & Ramos, 2000) y, sobre todo, La bibliografía: conceptos y aplicaciones (Barcelona, Planeta, 1971), que se presentaba como el único manual en español sobre la materia, aunque en realidad era un libro misceláneo, con capítulos dedicados al concepto de bibliografía, a la metodología bibliográfica, al libro antiguo y a las publicaciones locales.

Desde 1956 estuvo adscrito a la Universidad Complutense, primero como profesor encargado de curso y desde 1970 como Catedrático de Bibliografía y Director del Departamento hasta su jubilación. A través de la Cátedra de Bibliografía y del Departamento, Simón Díaz desarrolló una gran actividad ya que promovió encuentros y reuniones profesionales, organizó equipos de trabajo, dirigió numerosas tesis doctorales y coordinó proyectos de alcance nacional. Simón Díaz, desde su Cátedra, formó a buena parte de los bibliógrafos y casi todos los que hemos tenido alguna relación con la bibliografía nos hemos visto influenciados por su magisterio.

Dentro de la Cátedra surgió el Seminario de Bibliografía Hispánica desde donde se impulsó el trabajo de grupos de alumnos y doctorandos para redactar diversos repertorios entre los que se pueden destacar dos de ellos muy importantes y difundidos, Madrid en sus diarios (Madrid, 1961-1972) y Veinticuatro diarios (Madrid, 1830-1900) : artículos y noticias de escritores españoles del siglo XIX (Madrid, 1968), ambos dirigidos por Simón Díaz. Desde la Cátedra se impulsó también el Repertorio de impresos españoles perdidos e imaginarios (Madrid, 1982-1983), obra muy original cuyo antecedente se encuentra en los textos Libros a buscar y Libros hallados, publicados por él en el volumen 28 de Cuadernos bibliográficos (1972).

El Repertorio..., a su vez, enlaza con otra gran empresa de Simón Díaz dirigida desde la Universidad Complutense, el "Proyecto Tipobibliografía Española", encaminado a rehacer la bibliografía regional y local clásica, mediante la redacción de nuevos repertorios bibliográficos más exhaustivos y más rigurosos, y en el que intervinieron un grupo numeroso de profesores y bibliotecarios. Para conocer el "Proyecto" nada mejor que acudir a la Memoria I (Madrid, 1986) y a la Memoria II (Madrid, 1988) de dicho "Proyecto" o al artículo del propio Simón Díaz La "Tipobibliografía Española": significado y alcance de un proyecto (en Magister, Oviedo, III, 1985). Como complemento a todo lo anterior, Simón Díaz creó la Asociación Española de Bibliografía, que presidió en sus primeros años, para aglutinar a todos los integrantes del Proyecto y a buena parte de los bibliógrafos españoles.

Pero además de su presencia en la universidad, desde el C.S.I.C. impulsó la Revista de Literatura, como Secretario entre 1952 y 1974, creó y dirigió la colección "Cuadernos Bibliográficos", donde publicó abundantes textos como avances de su obra mayor (la BLH), y en 1964 fundó el Instituto de Estudios Madrileños, del que fue Presidente desde su fundación hasta 1982. Vinculadas al Instituto son tres obras suyas de máxima importancia, la Historia del Colegio Imperial (1952-1959; 2ª ed. en 1992), las Fuentes para la historia de Madrid y su provincia (1964) y la Guía Literaria de Madrid (1993-1994).

Otra labor importante la desarrolló al frente de la Confederación Española de Centros de Estudios Locales (CECEL), también en el ámbito del C.S.I.C., de la que fue fundador y Presidente. La CECEL coordinó numerosas reuniones de historiadores y bibliógrafos locales e impulsó abundantes publicaciones que pueden conocerse a través del Catálogo colectivo de publicaciones y de la exposición de las mismas (Badajoz, 1982). Como no podía ser menos, la CECEL estuvo muy relacionada por el "Proyecto Tipobibliografía Española", que estaba directamente enfocado a la realización de repertorios regionales y locales.

No termina aquí la labor de Simón Díaz en su impulso a la bibliografía. Solamente por aportar alguna información más recordemos que fue Director del Seminario "Menéndez Pelayo" de la Fundación Universitaria Española, desde el que coordinó otra de las bibliografías importantes españolas, la Biblioteca Bibliográfica Hispánica (Madrid, 1975), preparada bajo su dirección por varios bibliógrafos, una bibliografía de bibliografías españolas cuyo antecedente era el famoso tomo II de la Bibliografía de la literatura hispánica, dedicado precisamente a recoger las bibliografías españolas.

Queda recordar, para terminar, que fue uno de los expertos de la UNESCO en materia de bibliografía, que en 1984 obtuvo el Premio Internacional de Bibliografía Nicolás Antonio, auspiciado por el Centro de Estudios Hispánicos de Syracuse University de Nueva York y que en 1985 recibió la Medalla de oro al Mérito en Bellas Artes. A pesar de la actividad desplegada en tantos ámbitos, de la Universidad a la Fundación Universitaria Española pasando por el C.S.I.C., era un asiduo visitante de la Biblioteca Nacional, a la que acudía casi todos los días. Nada extraño si tenemos en cuenta que uno de los muchos méritos de Simón Díaz fue la laboriosidad, llevada a límites extremos.