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Historia de la colección

Incunables

Se denomina incunables a los libros impresos antes del 1 de enero de 1501.

La Biblioteca Nacional de España cuenta con la colección más importante del país, unos 3.100 ejemplares, donde están representadas las principales imprentas españolas y la mayor parte de las imprentas europeas.

Con uno de los fondos fundacionales, la biblioteca de Juan Francisco Pacheco Téllez Girón, duque de Uceda, confiscada por Felipe V, llegaron los primeros ejemplares, pero sólo a partir de 1736 podemos hablar realmente de una colección de incunables de la Biblioteca Real. En ese año, Juan de Iriarte, gracias al apoyo del bibliotecario mayor Blas Antonio de Nasarre, consiguió llevar a buen término una permuta de volúmenes con el Convento dominico de Santo Tomás, de Ávila, incorporando a la colección real 315 ejemplares de ediciones del siglo XV. Buen número de estos incunables se pusieron inmediatamente en manos de Juan Gómez para que los encuadernara, una parte en pergamino y otra en pasta, trabajo que realizó durante los años 1740 y 1741.

La compra de bibliotecas particulares, de eruditos o nobiliarias, fue el procedimiento más habitual durante el siglo XVIII para el incremento de la colección de la Biblioteca Real: sólo de largo en largo aparece algún incunable en las compras al por menor a libreros.

El llamativo incremento de la colección de impresos que ocasionan las leyes desamortizadoras no fue demasiado significativo en relación con este tipo de impresos. Únicamente las bibliotecas del Convento de los Capuchinos de la Paciencia de Cristo y de San Francisco, de Madrid, merecen recuerdo expreso. Estos ejemplares se incorporan después de 1836 y ya no llevan signos de posesión de la Biblioteca Real.

En 1865 se había adquirido la biblioteca del III Marqués de la Romana, Pedro Caro Sureda-Valero y Togores. Una vez adquirida permanecerá en el Ministerio de Fomento hasta el año 1873. Con esta biblioteca ingresó otro buen número de volúmenes, con encuadernaciones de tipo imperio, en pergamino, unas veces jaspeado, policromado otras, incorporando a veces cintas o cuadrados de tafilete, por lo general con el lomo cuajado, realizadas por Vicente Beneito, en Valencia. A esa biblioteca se había incorporado la de un ilustre jurisconsulto, Fernando José de Velasco y Ceballos, a la que pertenecían una treintena de incunables.
 
En ese mismo año 1873 será cuando, dentro del Departamento de Impresos de la Biblioteca Nacional (el otro Departamento era el de Manuscritos), se cree la Sección 2.ª «de Libros raros y preciosos», con nada menos que doce subdivisiones, siendo las seis primeras las siguientes: 1.ª Libros incunables selectos; 2.ª Libros incunables impresos en Alemania; 3.ª Libros incunables impresos en España; 4.ª Libros incunables impresos en Italia; y 5.ª Libros incunables impresos en otros países. Esta subdivisión resulta a todas luces inexplicable si se atiende a que tres años más tarde la colección de incunables la componían 1.700 ejemplares.

Un nuevo momento de interés en la historia de la formación de la colección de incunables de la Biblioteca Nacional de España (BNE) tiene lugar en 1886 con la incorporación de la biblioteca ducal de Osuna e Infantado. Merecen además recuerdo expreso otros dos acontecimientos: en primer lugar, el envío de la biblioteca del Ministerio de Fomento, que tiene lugar en 1888, que incorporó quince incunables; y, en segundo lugar, la célebre subasta celebrada en París, en 1891, para liquidar la biblioteca de Ricardo Heredia y Livermore, conde de Benahavis, ocasión en la que la Biblioteca logró una decena de ejemplares importantes.

El siguiente gran momento en la formación de la colección ocurre en 1899, cuando se incorpora la biblioteca de Pascual de Gayangos y Arce. Sus ejemplares en el conjunto de la colección son multitud en comparación con los fondos a los que se viene aludiendo.

La colección de incunables de la BNE ha continuado creciendo, gracias a las adquisiciones de ejemplares aparecidos en el mercado nacional e internacional o en poder de particulares, pero igualmente por los hallazgos de nuevos incunables en la propia Biblioteca Nacional, en la mayor parte de las ocasiones por haberse recorrido más parsimoniosamente volúmenes facticios de la propia colección y más cuidadosamente la rica colección de manuscritos y de impresos “Raros”, o la que antiguamente se denominó Sección de Varios, sin olvidar tampoco los fragmentos, tanto los desprendidos de encuadernaciones como a los utilizados como hojas de guarda.

La colección reúne actualmente dos ediciones de libros xilográficos, representadas cada una por el respectivo ejemplar, y 2.298 ediciones incunables representadas por 3.159 ejemplares.

Bibliografía sobre la colección

  • FERNÁNDEZ POMAR, José María: "Manuscritos e incunables jurídicos de Santo Tomás de Ávila en la Biblioteca Nacional", Anuario de Historia del Derecho Español, LVI (1986), pp. 863-887.
  • MARTÍN ABAD, Julián: Los incunables de las bibliotecas españolas: Apuntes históricos y noticias bibliográficas sobre fondos y bibliófilos. Valencia, 1996.
  • MARTÍN ABAD, Julián: "Los incunables de la Biblioteca Nacional de Madrid: (Datos para la historia de una colección)", en Martín Abad, Julián - Moyano Andrés, Isabel: Catálogo de Incunables de la Biblitoteca Nacional: Tercer apéndice. Madrid, 2002, pp. 9-27.
  • JULIÁN MARTÍN ABAD. “The Incunables of the Biblioteca Nacional of Madrid : materials for a History”, Incunabula : studies in fifteenth-century printed books presented to Lotte Hellinga (ed. by Martin Davies). London, 1999, pp. 603-622.
  • JULIÁN MARTÍN ABAD. “En plúteos extraños: manuscritos, incunables y raros de la Biblioteca capitular de Ávila en la Biblioteca Nacional de España” Burgos, 2007.
  • JULIÁN MARTÍN ABAD. “¿Mutatis mutandis, una pequeña desamortización? o Sobre 34 incunables de la BP de Cáceres en la BN de España, y sobre otros acontecimientos bibliográficos”, Revista de Estudios Extremeños, LXIV, I, abril 2008, pp. 201-232.