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Historia de la colección

Música y musicología

1. Historia de la colección

EL Servicio de Partituras está integrado en el Departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca Nacional de España (BNE). Conserva valiosas colecciones de libros de música y de partituras impresas o manuscritas, además de revistas y publicaciones menores (folletos con programas de conciertos, catálogos de editores, etc.). En conjunto, los fondos de música escrita de la Biblioteca Nacional de España constituyen una de las mayores colecciones españolas de la especialidad, y el Departamento de Música y Audiovisuales es responsable de su continuo incremento, preservación, catalogación y difusión.

La colección conservada en el Servicio de Partituras se consulta en la Sala Barbieri (4ª planta del ala sur) y evidencia un origen vinculado a la casa real: una parte de la colección histórica procede de las colecciones reales o fue adquirida expresamente para la Biblioteca Real Pública. A ese núcleo inicial se añadieron, posteriormente, fondos procedentes de las desamortizaciones eclesiásticas, compras, donaciones (como el extraordinario legado del compositor y musicólogo Francisco Asenjo Barbieri, quien da nombre a la sala de lectura del Departamento) y ejemplares ingresados en cumplimiento de los decretos de imprenta, leyes de propiedad intelectual y depósito legal. Estas iniciativas legislativas contemplaban la entrega a la BNE de libros y partituras por parte de autores, editores e impresores, lo que ha supuesto desde hace más de dos siglos la afluencia masiva de decenas de miles de documentos musicales.

La mayor parte de la colección de partituras y libros de música de la BNE de los siglos XVI a la actualidad se procesan y consultan en el Departamento de Música. Entre ellos miles de impresos y manuscritos de los siglos XVII y XVIII, con la mejor colección conocida de tonos humanos (obras de Juan Hidalgo, Cristóbal Galán, Carlos Patiño, Juan del Vado, etc.), tratados musicales como los de Gaspar Sanz, Pablo Minguet o José Herrando, abundante música de cámara del siglo XVIII, etc. También conserva una excelente representación de óperas y zarzuelas españolas (autógrafos de Barbieri, Bretón, Chapí, Gaztambide, Arrieta, etc.), música de salón para piano y canto del siglo XIX, casi toda la producción española moderna de partituras, además de una riquísima colección de ediciones críticas y facsímiles de música histórica, de gran interés para músicos prácticos e investigadores, etc.
No obstante, por circunstancias históricas y también por las características específicas de los documentos, no todos los fondos musicales de la BNE se conservan en el Departamento de Música y Audiovisuales. También existen numerosos libros de música y partituras en otras dependencias de la Biblioteca y, muy articularmente, en los servicios del Departamento de Patrimonio Bibliográfico, cuyas colecciones se consultan en la Sala Cervantes. Allí se custodian la mayor parte de los códices medievales con música, como el Códice de Azagra (siglos IX-X), el libro de Conductus y motetes, joya de la polifonía primitiva, o el códice de Toledo de las Cantigas de Santa María de Alfonso X El Sabio; también la rica colección de incunables musicales, los libros litúrgicos encargados por el Cardenal Cisneros al impresor Guillén de Brocar a principios del siglo XVI, algunos importantes tratados españoles de teoría de la música (Juan Bermudo, Francisco Salinas, Tomás de Santa María, etc.) y la colección completa de ediciones españolas de música instrumental de los siglos XVI-XVII (casi todos los libros conocidos de vihuela y guitarra, los libros de órgano de Venegas de Henestrosa, Cabezón, Correa de Araujo, etc.).

Historia, procedencia y evolución de la colección de música de la Biblioteca Nacional de España

La colección de música de la Biblioteca Real Pública (1711), embrión de la actual Biblioteca Nacional de España, estaba constituida por obras que pertenecieron a Carlos II y a la reina madre Mariana de Austria, a las que se sumaron los impresos y manuscritos musicales traídos por Felipe V desde Francia (entre ellos, algunos códices medievales) y otras obras procedentes de bibliotecas nobiliarias incautadas durante la Guerra de Sucesión. En este núcleo inicial encontramos ya algunas piezas muy conocidas de la colección musical de la Biblioteca, como los aparatos de afinación de José de Zaragoza, obras de Lully, libro de cánones enigmáticos de Juan de Vado, etc. Los fondos musicales continuaron aumentando con importantes adquisiciones en la segunda mitad del siglo XVIII, especialmente de partituras orquestales y de música de cámara llegadas de París y Londres (Haydn, Pleyel, Cambini, Stamitz, Boccherini, etc.).

Durante el siglo XIX la colección creció de forma espectacular, especialmente tras la promulgación de los decretos desamortizadores, que hicieron ingresar en la Biblioteca muchos libros musicales de conventos y monasterios suprimidos; también tuvieron gran trascendencia para la institución las primeras leyes de Propiedad Intelectual (1847 y 1879) y el decreto de incautación de bienes eclesiásticos de 1869, que hizo posible el ingreso en la BNE de valiosos manuscritos de la Biblioteca Capitular de Toledo. Del siglo XIX son también algunas importantes colecciones privadas de música que hoy se consultan en el Servicio de Partituras, como la biblioteca del infante D. Francisco de Paula Antonio de Borbón, hermano menor de Fernando VII, y la citada colección Barbieri.

2. Los fondos

2. Los fondos

2.1 Colección de partituras.
La producción editorial española de partituras del siglo XIX y primera mitad del siglo XX está muy bien representada en la BNE, gracias a las leyes de Propiedad Intelectual. Aunque la inscripción de las obras en el Registro de Propiedad Intelectual nunca fue obligatoria, la mayoría de los editores españoles de partituras la hicieron de forma regular para proteger del plagio sus producciones, por lo que entre 1847 y 1915 ya se habían registrado más de 14.000 nuevas ediciones.

La música del siglo XIX y primera mitad del XX depositada en el Servicio de Partituras de la BNE es fiel reflejo de la demanda social de una época en la que grandes sectores de la población española accedían por primera vez a las enseñanzas musicales. El instrumento rey era el piano y para él se conserva un extensísimo repertorio de piezas breves destinadas a las reuniones sociales de la burguesía. También es abundante el repertorio conservado en la Biblioteca de música de salón para voz con acompañamiento, arreglos y transcripciones para instrumentos solistas o para pequeñas agrupaciones musicales, marchas militares e himnos, que reflejaban los acontecimientos sociales y políticos del momento y, de forma muy significativa, una abundante literatura pedagógica. Los métodos y ejercicios de solfeo, así como los de canto e instrumentos fueron muy demandados por la nutrida población que acudía a los primeros conservatorios españoles, surgidos a imitación del que la reina María Cristina de Borbón fundara en 1830, actualmente activo como Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.

Completa la colección de esa época un género muy popular en aquel momento: el teatro lírico. La zarzuela, la ópera y todas las distintas variantes del llamado “género chico” tienen una representación extraordinaria en la Biblioteca, tanto en forma impresa, como dentro de las colecciones ya citadas de manuscritos autógrafos de los principales compositores del género.

En la actualidad, la edición española de partituras sigue ingresando regularmente en la Biblioteca por Depósito Legal, a un ritmo aproximado de unas 3.000 ediciones al año. Esta vía de adquisición fue fijada de forma definitiva en la ley de 1957, a partir de la cual el Servicio de Partituras de la BNE recibe y conserva la práctica totalidad de la producción editorial de música de nuestro país, en todas sus modalidades: métodos y obras pedagógicas, música contemporánea de tradición académica, repertorio “clásico” internacional, música pop nacional, música histórica, flamenco, copla española, música tradicional de todas las comunidades del país, música eclesiástica, música para radio, cine y televisión, etc. En lo que se refiere a otras vías de ingreso, cabe señalar que actualmente la BNE sigue recibiendo algunas bibliotecas musicales de origen privado y que además realiza importantes inversiones en la adquisición de música publicada en el extranjero. Las compras, tanto de fondo moderno como antiguo, tienen como objetivo incrementar el patrimonio musical español, completar las actuales colecciones y recuperar obras de nuestros músicos o relacionadas con nuestra música, que han sido producidas fuera de España.

En los últimos años el Departamento de Música ha hecho un enorme esfuerzo de catalogación de todos sus documentos musicales dentro del catálogo automatizado de la Biblioteca, consultable a través de la web de la Biblioteca. También se ha incorporado a todos los proyectos de digitalización masiva de la BNE: Hemeroteca Digital (ya se ha digitalizado gran parte de la prensa musical de los siglos XIX y principios del XX) y Biblioteca Digital Hispánica, a la que ya se han incorporado más de mil monografías musicales de los siglos XVIII-XIX y cerca de 35.000 partituras y grabaciones sonoras (marzo, 2014).


2.2 Obras de Referencia
Colección de libros, cd-roms, folletos y revistas, especializada en música, musicología y cine, que forman la biblioteca de referencia de libre acceso de la Sala Barbieri.

El resto de los fondos, monografías de música, folletos, y revistas especializadas, se conservan en los depósitos del Servicio y se sirven en la misma Sala, previa petición. La consulta general de revistas sobre música se realiza en la Sala de Publicaciones Periódicas.

2.3 Biblioteca de referencia de partituras.
La biblioteca de referencia de partituras es un conjunto de documentos de música práctica ordenados de manera sistemática y en libre acceso. Su finalidad es proporcionar al investigador una serie de obras básicas que faciliten la investigación realizada en la sala de lectura del Departamento de Música y Audiovisuales (Sala Barbieri), con las ventajas de la rapidez en la consulta y la posibilidad de combinar diversas búsquedas en una amplia gama de posibilidades, considerando que un tipo específico de edición de música se puede calificar como obra de referencia. Actúa como complemento de la biblioteca de referencia de monografías de tema musical, también de acceso directo en la misma sala, y más habitual en las colecciones de música.

Este conjunto documental está dividido en series y en autores:

  • Se consideran series las grandes colecciones editoriales de carácter crítico, dedicadas a géneros, instrumentos o épocas determinadas y los Monumentos de la Música, que recogen las obras musicales fundamentales de cada país.
  • Las partituras por autores comprenden las Opera Omnia de los compositores considerados fundamentales en la historia de la música.

Estos documentos, tienen dos formas de ingreso y dos ubicaciones distintas:
1.  La edición no española se adquiere por compra y se encuentra ubicada, en libre acceso, en los altillos de la Sala Barbieri: el altillo izquierdo para las series (Grandes colecciones y Monumentos de la música), ordenadas alfabéticamente; y el altillo derecho para las Opera Omnia de compositores, también en orden alfabético. Se agrupa por:

  • Series editoriales en las que, al valor científico o crítico de la edición, se une la amplitud del repertorio ofrecido, como sucede con las colecciones de Garland, con el Hortus musicus de Bärenreiter, con el Archivum Musicum de S.P.E.S. o con los clásicos Corpus mensurabilis musicae o Corpus scriptorum de musica del American Institute of Musicology. A este grupo pertenecen los tradicionalmente llamados “Monumentos de la Música”, series que reúnen obras musicales que se consideran fundamentales en la creación y edición de cada país.
  • En cuanto a los autores, esta biblioteca de referencia recoge las obras completas (opera omnia), en ediciones que se pueden considerar definitivas. Como ejemplo: Bärenreiter edita las opera omnia de Telemann, Schubert, Mozart, Johann Sebastian Bach; G. Henle Verlag las de Beethoven o Haydn; B. Schott’s Söhne las de Wagner o Schönberg; el Instituto Italiano Antonio Vivaldi, con Ricordi, se dedica a Antonio Vivaldi, y la Fondazione Rossini, de Pesaro, a Gioachino Rossini.

En los dos grupos anteriores abundan las ediciones facsímiles que van completando nuestros fondos y facilitando su uso.

2. La edición española ingresa por la ley de Depósito Legal y se ubica en los depósitos del Servicio de Partituras. La descripción bibliográfica de estos documentos se incluye en la Bibliografía Española de Música Impresa.

De la edición española, se incluyen las obras básicas para la investigación musicológica. Tienen ese carácter las publicaciones de la Sociedad Española de Musicología, con sede en Madrid; de la Institución Fernando el Católico, de Zaragoza; del Instituto Complutense de Ciencias Musicales, de Madrid; etc. En la misma consideración hay que tener a las publicaciones de otras instituciones o a las de algunas editoriales comerciales comprometidas, en ocasiones concretas, con la difusión del patrimonio musical español.

La presentación de esta biblioteca de referencia –cuya ampliación y mantenimiento siguen abiertos y que próximamente será accesible a través de esta página web-, aumenta su difusión y nos permite unificar la edición española y la extranjera, ambas pertenecientes a esta misma biblioteca y sin embargo ubicadas fisicamente en lugares distintos