El clérigo vasco Aitzol, José Ariztimuño Olaso, fue un promotor del eusquera y un renovador de su literatura. Ideólogo y activista del nacionalismo vasco, fue el más significativo de los catorce religiosos vascos fusilados en el bando franquista durante la última guerra civil.
Nacida en 1882, en el seno de una familia de agricultores, trabajó desde muy pequeña, como era habitual en esa época, en diversas labores del campo, ayudando a su familia. Consiguió aprender a leer y a escribir, a pesar de la incomprensión de su entorno familiar (sobre todo su madre).
Uno de los grandes olvidados si lo comparamos con alguno de sus coetáneos de la generación del 98 aunque en vida sí que gozó de fama tanto por sus crónicas periodísticas como por sus críticas teatrales.