Claramunt Creus, Teresa

Dominio Público

Claramunt Creus, Teresa

1862
1931
Imagen
Mujer de medio cuerpo sujetando un libro (INVENT/374)
Lugar de nacimiento
Sabadell (Barcelona)
Lugar de fallecimiento
Barcelona
Categorías
  • Políticos
  • Dramaturgos

Dirigente anarcosindicalista, escritora y tejedora. Nació en Sabadell en mayo de 1862, en el seno de una familia humilde y obrera. A los tres años se trasladó junto a su familia a Barbastro (Huesca), donde recibió cuatro años de una educación mediocre siguiendo los valores femeninos de la época. Su padre, republicano federal, le transmitió unas ideas de izquierdas que chocaban con el tradicionalismo y la religiosidad de su madre. Superó su precaria escolarización de forma autodidacta.

Con diez años se incorporó a las largas jornadas de trabajo en las fábricas y a los trece vuelve a Sabadell y comienza a trabajar como tejedora. Allí sufrió la explotación laboral y la segregación de sexo habituales de la época. Fue entonces cuando se fue gestando en ella una conciencia de clase relacionada con su actividad laboral y una conciencia feminista muy elemental. Su aproximación a las sociedades obreras integradas en la Federación de Trabajadores de la Región Española, así como el acontecimiento de la Huelga de las siete hermanas (1883), capaz de movilizar a más de 12.000 obreros y obreras de la industria textil de la lana, le permitió conocer un pensamiento republicano, librepensador y anarquista que le acompañaría el resto de su vida.

En 1884 se casó por lo civil con Antonio Gurri para formar una familia propia. Al dejar de trabajar en la fábrica, se inició como activista y propagandista. Tuvo cinco hijos, de los cuales ninguno le sobrevivió, lo cual reforzó sus ideas sobre la maternidad concebida como un don y la misión que tenían madres en la educación de los hijos e hijas.

A partir de 1884 se integró en la Sección Varia Femenina, primera asociación en la que se involucró, orientada a una lucha de carácter feminista. Participó plenamente en la propagación de la huelga del 1º de Mayo por la lucha de la jornada laboral de ocho horas, entre 1890 y 1893, organizando a las mujeres. Fue en estos años cuando se ganó su fama de oradora de gran vigor, cautivando a las masas solo con su presencia. Con Ángeles López de Ayala y Amalia Domingo impulsó la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona en 1892, primera sociedad feminista española.

Fue detenida en varias ocasiones por su activismo político anarcosindicalista: en 1893, cuando salía de un mitin celebrado en el Teatro de la Gran Vía de Barcelona y ese mismo año con motivo del atentado contra el Teatro del Liceo. Finalmente fue llevada a prisión en 1896, implicada en el atentado cometido durante la procesión del Corpus. Estuvo en el castillo de Montjuic hasta que fue condenada al destierro. Se instaló en Londres y acto seguido en Francia, para volver a España en 1898. En febrero de 1902 la arrestaron de nuevo por su participación en mítines que incitaban a la resistencia, a raíz de la huelga general que se produjo en Barcelona.

Colaboró con frecuencia en varios diarios anarquistas, entre ellos Los Desheredados (Sabadell, 1882-1885), La Revista Blanca (Madrid, 1898-1905), El Porvenir del Obrero (Mahón, 1899- 1914), El Productor (1901-1906), Bandera Social, El Productor Literario o en la revista británica Freedom. Escribió también la obra dramática El mundo que muere y el mundo que nace, representada en el Teatro Circo Barcelonés en 1896. En 1905 redactó el texto La mujer. En él reconocía la opresión femenina señalando que las mujeres sufrían una subordinación por razón de sexo, y aunque se trata de un pequeño folleto de dieciséis páginas, hay que tener en cuenta el hecho de que ellas tomaran la palabra para hablar del tema en primera persona desde el obrerismo.

En 1909 fue deportada a Zaragoza tras los hechos de la Semana Trágica. Participó en la preparación y el desarrollo de la huelga general de 1911 y, como consecuencia, fue condenada a prisión. Residió en Sevilla tras cumplir la condena, en casa del anarcosindicalista Antonio Ojeda. A pesar de estar enferma continuó su divulgación revolucionaria en la capital hispalense hasta que regresó a Barcelona en 1924. Al volver, la parálisis que padecía no le permitió continuar su actividad propagandística.

Falleció en Barcelona el 11 de abril, pocos días antes de las elecciones municipales de 1931.

LEER TEXTO COMPLETO
OCULTAR TEXTO