Camino de perfección

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Camino de perfección

«[...]¿Pensáis, hijas mías, que es menester poco para tratar con el mundo y vivir en el mundo, y tratar negocios del mundo, y hacerse a la conversación del mundo, y ser en lo interior extrañas del mundo y estar como quien está en destierro, y, en fin, no ser mujeres sino ángeles? Si en lo interior no estáis fortalecidas en entender lo mucho que va en tenerlo todo debajo de los pies, por mucho que se quiera encubrir, se ha de dar señal. Así que no penséis es menester poco favor de Dios para esta gran batalla de la vida adonde nos meten, sino grandísimo […]

Ya, hijas, habéis visto la gran empresa que pretendemos ganar; ¿qué tales habremos de ser para que en los ojos de Dios y del mundo no nos tengan por muy atrevidas? Está claro que hemos menester trabajar mucho, y ayuda mucho tener altos pensamientos, para que altas sean las obras […]. Ya sabéis que la primera piedra ha de ser buena conciencia y con todas vuestras fuerzas seguir en lo más perfecto. Parecerá esto que cualquier confesor lo sabe, y es engaño. A mí me acaeció tratar con uno cosas de conciencia que había leído y me hizo harto daño en cosas que me decía que no tenían importancia. Y sé que no pretendía engañarme, ni tenía para qué, sino que no sabía más, y con otros dos o tres confesores me acaeció lo mismo.

Este tener verdadera luz para guardar la ley de Dios con perfección, es todo nuestro bien; sin este cimiento fuerte todo el edificio va en falso. Y si personas como las que he dicho  no les dieren libertad para confesarse y tratar cosas de su alma, tómenla hermanas, sin confesión. Y atrévome a más, que aunque el confesor lo tenga todo, algunas veces hagan lo que digo. Porque puede ser que él se engañe y es bueno que no se engañen todas por él. Todo esto que digo corresponde a la prelada, y así le torno a pedir que pues aquí no se pretende otro consuelo que el del alma, procure en esto su consolación. Que hay diferentes caminos por donde lleva Dios y no por fuerza los sabrá todos un confesor. Y así pido por amor del Señor, al obispo que fuere, que deje a las hermanas esa libertad y que no se la quite, cuando las hermanas sean tales que tengan letras y la bondad que se requiere en un sitio tan chico como este.[…]».

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Notas
Texto leído en el Día de las escritoras 2017
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