Benito Pérez Galdós en el Archivo de la Biblioteca Nacional de España

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Benito Pérez Galdós en el Archivo de la Biblioteca Nacional de España

La exposición "Benito Pérez Galdós. La verdad humana" nos adentra en la polifacética figura del gran autor realista: escritor, periodista, académico, político, músico y pintor. Con esta muestra, la Biblioteca Nacional no solo homenajea a una de las grandes figuras de nuestra literatura, sino que también presenta al público más de una docena de manuscritos galdosianos que forman parte de sus colecciones desde hace cincuenta años.

Benito Pérez Galdós (1843-1920) nació en Las Palmas de Gran Canaria, donde pasó su infancia y cursó sus primeros estudios hasta el bachillerato. En 1862, se trasladó a Madrid para comenzar la carrera de Derecho. Un Madrid en honda transformación en el que se quedó para siempre, que inspiró su literatura y que solo abandonó a partir de 1871 para pasar los veranos en Santander, donde acabaría comprando la finca de San Quintín. En estos tres lugares debemos situar su vida y también su legado. Un legado que desde la muerte del escritor comenzó a fraccionarse y dispersarse entre varias personas, lugares e instituciones, entre ellos, como sabemos, nuestra Biblioteca Nacional.

 

Trafalgar (MSS/21745) Trafalgar (MSS/21745)

Desde el armario de su casa de San Quintín, donde Galdós conservaba los manuscritos de los Episodios Nacionales[1], hasta la madrileña casa de la calle Hilarión Eslava, donde murió en 1920, la mayor parte de su biblioteca, sus cartas, objetos personales y, sobre todo, sus manuscritos, pasaron tras su muerte a manos de su única hija y heredera: María Pérez Galdós Cobián. Recoge su biógrafo, H. Chonon Berkowitz que, tras el fallecimiento del escritor, una gran  parte de los tomos de su biblioteca personal se encontraban aún en Santander, mientras que el resto estaban en Madrid, en casa de su hija y de su yerno Juan Verde. Según el mismo autor, Galdós nunca había prestado mucha atención al orden y al mantenimiento de sus papeles, por lo que algunos autógrafos de sus obras, cartas y tomos de su biblioteca, habían desaparecido ya en aquel entonces[2].

Por lo que respecta a los manuscritos de sus obras, las primeras noticias que tenemos documentadas arrancan en 1943 y reflejan perfectamente esa primera dispersión de su archivo: el manuscrito de Las generaciones artísticas en la ciudad de Toledo[3] fue donado a nuestra Biblioteca por Roberto de San Martín, de la Librería Puerta del Sol[4]. Al mismo tiempo, desde la Biblioteca de Cataluña, su director Felipe Mateu Llopis notificaba a Miguel Artigas la oferta del manuscrito Quien mal hace, bien no espere por un particular, por si interesaba su adquisición a la Biblioteca Nacional[5]. En 1960, está también documentada la donación del manuscrito Voluntad por Cesáreo Goicoechea, antiguo director de la Biblioteca[6].

En las décadas siguientes, el legado fue distribuido por la hija del escritor entre diversas instituciones para su preservación y difusión. En 1959, María Pérez Galdós vendió al Cabildo de Gran Canaria la biblioteca personal del escritor, la colección de dibujos de los Episodios Nacionales y el mobiliario, convirtiéndose este en el fondo fundacional de la Casa-Museo de Pérez Galdós, creada en la casa natal del escritor en 1954 e inaugurada seis años después. Además, donó a este mismo museo su epistolario, algunos de los manuscritos y los muebles de San Quintín[7]. En 1966, vendió a la Universidad de Harvard el manuscrito de la novela Fortunata y Jacinta, donde aún se conserva[8]. Y tres años después, comenzaron los contactos con María Pérez Galdós para la compra de los manuscritos de su padre para la Biblioteca Nacional.

La primera referencia que tenemos en el Archivo de la Biblioteca sobre estas negociaciones es una carta de 22 de abril de 1969, enviada por María Pérez Galdós a Luis Sánchez Belda, entonces Director General de Archivos y Bibliotecas. En ella le informaba que, tal como habían acordado en carta anterior de 6 de marzo, había ido a visitarla un bibliotecario[9] para ver los manuscritos. En ella dice: “hemos decidido ofrecer a esa Dirección General todos los manuscritos que poseo de mi padre” y añadía a continuación la relación de los autógrafos ofrecidos, un total de 59, con el valor de cada uno y aplicando un descuento al final[10].

 

Acta de formalización de la recepción de los manuscritos (31-12-1969). BNE-A, BN 0032/001. Acta de formalización de la recepción de los manuscritos (31-12-1969). BNE-A, BN 0032/001.

El precio de oferta, 5.100.000 pesetas, fue aceptado por el Ministerio de Educación y Ciencia y todos los manuscritos referidos en la carta fueron adquiridos por el Estado el 31 de diciembre de 1969, con destino a la Biblioteca Nacional. Junto al acta de formalización de la recepción de los manuscritos, de esta misma fecha, se recoge una relación de los títulos adquiridos: 38 Episodios Nacionales, 11 novelas y 10 dramas y comedias, enviados en sus correspondientes 59 carpetillas. En este acto de formalización estuvieron presentes Guillermo Guastavino, Director de la Biblioteca Nacional, Ruperto Andrés Fuertes, delegado de la Administración, Rafael de la Serna Gil, de la Sección de Contratación y Crédito, José Montenegro González, jefe de los Servicios de Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Haci