La digitalización de los negativos del estudio Kâulak

La digitalización de los negativos del estudio Kâulak
8 de Agosto, 2022

Una de las colecciones de fotografías que se conservan en la biblioteca es la del estudio Kâulak. Este notable fondo fotográfico fue adquirido por la Biblioteca Nacional en su mayor parte por compra en 1989, tras conocerse el cierre y posible dispersión de la producción del estudio. En 2006 se adquieren también por compra 8000 negativos más, que se corresponden con las fotografías realizadas durante la primera etapa de trabajos del estudio, entre 1901 y 1939.

El estudio Kâulak fue creado en octubre de 1904 por Antonio Cánovas del Castillo Vallejo (1862-1933). Tras su fallecimiento, Enrique Dücker (1884-1957) se hizo cargo de la galería, hasta que finalizó la Guerra Civil, y, desde entonces, fue el nieto del primero, Juan María Ardizone Cánovas del Castillo (1916-1996), quien la mantuvo abierta.

En total, la Biblioteca dispone de una colección de en torno a los 60 000 originales, en su mayoría negativos. Entre ellos, se podrían destacar las fotografías que componen la Galería de hombres ilustres, las sesiones fotográficas, el fichero de clientes, los álbumes de clientes, sobre los que Belén Palacios ya escribió en otra entrada de este blog Los álbumes del “Archivo de la Fotografía Kâulak”: Más de 6000 retratos de personalidades.

Negativos en soporte nitrato

Kâulak: negativos de nitratos
Ejemplo de conservación de los negativos de nitratos

Entre todos los negativos del fondo, los que se encuentran en soporte nitrato, dadas sus peculiaridades y el estado de conservación, han hecho necesario acometer en la Biblioteca un proyecto transversal, aun no finalizado, en que varios departamentos de la institución se han ocupado de la conservación, inventario, descripción y digitalización de estos materiales, con el objetivo de preservarlos debidamente y ponerlos al alcance de los usuarios.

Este tipo de material implica un riesgo por su naturaleza inflamable y por la emanación de gases, por lo que debían depositarse en una nevera o sala fría adecuada. Cuando se produce el traslado de estos materiales, comienza el trabajo de digitalización.

Se contabilizan 26 318 negativos en soporte nitrato. El contenido son retratos de estudio que, curiosamente, se retocaban sobre el propio negativo. Esta necesidad de alterar la realidad del aspecto no es cosa de ahora. Desde la aparición de la fotografía ha habido pintores que se dedicaron a hacer y retocar retratos fotográficos. Todos ellos son incapaces de resistirse a modificar la realidad para idealizarla. Y si, además, tienen una buena visión de negocio, serán conscientes de que esas alteraciones hacen más atractivo y valioso su producto.

La preparación del laboratorio de digitalización

La primera tarea consistió en determinar qué negatoscopio se utilizaría. Este dispositivo, que emite luz, es sobre el que se colocarían los negativos para poder proceder a su digitalización. Se analizaron los medios disponibles y se optó por un iluminador led que proporcionaba un buen reparto de luz y menor calentamiento en periodos prolongados de funcionamiento.

Después, se procuró mejorar el funcionamiento del iluminador ocultando cualquier salida de luz fuera del marco central, sobre la que se colocaba el negativo a digitalizar. De este modo se ganaba en luminosidad y contraste.

Para el trabajo de captura se utilizó una cámara Nikon D800 con un objetivo Micro Nikkor de 105 milímetros. El equipo se instaló en una columna de reproducción sobre el negatoscopio.

Kâulak: equipos de digitalización
Equipos de digitalización

En el proceso se utilizaba un equipo informático con dos monitores: uno de ellos calibrado para observar las imágenes y otro, más pequeño y con menos prestaciones, para gestionar el disparo y los ficheros.

Antes de comenzar la digitalización se determinaron los parámetros de los ficheros de salida. En este proceso no hay nada irreversible porque se conservan siempre los ficheros RAW y los ficheros mochila con los datos de edición.

El proceso de digitalización

En el proceso se empleó un software que permitía visualizar las capturas en positivo. Gracias a ello, se podía evaluar en el momento la exposición, el contraste y el aspecto general de la imagen y, en caso necesario, se podían modificar los parámetros de captura. Esto es especialmente importante en un fondo como éste en el que las fotografías fueron tomadas en sesiones diferentes y con revelados distintos. Incluso las que se tomaron en una misma sesión y con un revelado homogéneo pueden variar sustancialmente solo por cambiar el fondo o modificar la iluminación. Por eso, los medios de cálculo de exposición de la cámara no se deben utilizar de una forma rígida.

Kâulak: selección de los parámetros de digitalización
Selección de los parámetros de digitalización

El ordenador permitía modificar el diafragma y la velocidad sin necesidad de hacerlo a través de la cámara, que estaba situada en una posición de difícil acceso. Para una o dos capturas esto puede ser banal, pero cuando se tiene un horizonte de miles de capturas es importante.

Se procura utilizar el diafragma que proporcione una nitidez mayor en toda la superficie de captura, por lo que se debía encontrar un equilibrio entre la difracción, las aberraciones ópticas y la profundidad de campo en toda la superficie de captura.

 

En cuanto a la velocidad de exposición variaba en función de la densidad del negativo, siendo más larga para los negativos más densos. 
Los programas de captura condicionan frecuentemente la estructura de almacenamiento y el nombrado de ficheros. En este caso, hubo que renombrar uno a uno los ficheros en el momento de la captura para que todos sus derivados (fichero mochila, TIF, etc.) tuvieran exactamente el mismo nombre. Del mismo modo, la estructura de almacenamiento también se adaptó a los parámetros definidos para su preservación a largo plazo.

Kâulak: ficheros para facilitar la catalogación
Ficheros para facilitar la catalogación

Normalmente, el proceso de digitalización se acomete tras la catalogación de los ejemplares. Sin embargo, en esta colección, se decide digitalizar antes de su descripción, para poder guardar los negativos en la cámara fría de forma definitiva, evitando las oscilaciones de temperatura en estos soportes. Para facilitar la tarea de catalogación se realizaron ficheros PDF con el contenido de las cajas de negativos, lo que permitía revisar las distintas imágenes sin necesidad de tener que acudir a los originales.

Los retos en el proceso de digitalización

Este trabajo de digitalización nos ha enseñado a adaptarnos a los cambios que puede contener una colección de negativos de estas características. Hemos encontrado todo tipo de formatos, los estándares, pero también otros que surgen del corte artesanal de los rollos de película.

Por otra parte, las placas de negativo no estaban absolutamente planas. La primera tentación fue prensarlas con un cristal, pero, aunque así se solucionaba la curvatura, podía ocasionar pequeños desprendimientos de la emulsión y había más posibilidades de capturar polvo y partículas (para utilizar cristales hay que emplear mucho tiempo en mantenerlos pulcros y en manejarlos con cuidado). Finalmente, se optó por realizar un aplanamiento óptico con una focal larga a través de un objetivo de 105 milímetros macro.

Pero una de las mayores dificultades -que no permitía obtener la producción que se obtenía en otras circunstancias- fue encontrar cajas con película muy enrollada. El empleo de este tipo de material podía deberse a que, en algún momento de escasez de material fotográfico, optaran por utilizar película de fotografía aérea, más fina y utilizada en rollos. Estos rollos no estaban curvados como algunas placas de soporte grueso que ya habían aparecido, sino que estaban enrollados sobre sí mismos hasta el punto de hacer saltar como un resorte a los cristales más finos que se colocaban sobre ellos para el proceso de digitalización. Finalmente, hubo que utilizar cristales de 4 milímetros para conseguir que se aplanasen totalmente. 
 

Objetivos cumplidos

  • Gracias a este trabajo tendremos acceso a una parte importante de la colección de Kâulak. Esta parte de su colección está mejor preservada y tiene las posibilidades de acceso que brinda el soporte digital, por lo que podrá llegar a un mayor número de usuarios. Actualmente, la mayoría pueden consultarse a través del portal de Biblioteca Digital Hispánica.
  • Hemos aprendido mucho sobre la digitalización de negativos y nos será muy útil en los siguientes trabajos de digitalización.
  • Ya queda un poco menos para tener digitalizado el voluminoso fondo de la Biblioteca Nacional de España.

 

José Luis Municio García
Fotógrafo en Subdirección General de Museos Estatales
 

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