Regeneracionista, ingeniero, geólogo y pionero de la paleontología española, nació en el seno de una humilde familia oscense. Tras iniciar el bachillerato en Zaragoza, completó sus estudios en Madrid, donde se había trasladado junto a su padre, maestro destinado a la capital.
Pedagoga y jurista manchega, nació el en Hinojosas de Calatrava, Ciudad Real, y sus padres fueron Maximina Pablo y Luis Serrano.
Periodista, político y escritor madrileño, nació el 7 de mayo de 1844. Estudió Derecho en la Universidad Central de Madrid, licenciándose en 1867. Fue Secretario de la Academia de Jurisprudencia y Legislación (1869) y más tarde agente de Cambio y Bolsa.
Dramaturgo, poeta y novelista, es uno de los más importantes autores de la literatura española del siglo XX. Integrante de la “Generación del 98” junto con escritores como Azorín, Baroja, Unamuno o Maeztu, entre otros.
Autor teatral nacido en Zamora el 17 de mayo de 1848, muy renombrado en su tiempo y hoy casi olvidado. Aunque su fama se cimentó en las numerosas obras festivas, zarzuelas, sainetes y juguetes cómicos que dio a la escena con gran éxito, no hay que olvidar sus facetas de periodista, poeta y narrador.
Crítico e historiador del Arte, nació en Málaga en 1868. Desde pequeño mostró interés por el arte y su familia le envió a París para estudiar escultura en la Escuela de Artes Industriales y Decorativas.
Fue reconocida como un referente de la pedagogía nacional y en los últimos tiempos se ha venido reivindicado su labor en pro de la formación de las mujeres.
Sacerdote, capellán castrense e historiador, Agustín Coy Cotonat nació en Sort (Lérida) el 18 de enero de 1859. Hijo de José Coy y de Eulalia Cotonat. Estudió en los seminarios de Solsona y de Seo de Urgel.
Hombre de letras polifacético de la otra Generación del 27. Cultiva la poesía, el teatro, la narración y el ensayo. Además, es crítico literario, de arte y musical.
Escritora, maestra y periodista, nace en Cádiz el 25 de marzo de 1863. Su padre, Manuel de la Rigada Leal, alto cargo de la Armada, le proporciona los medios para una buena educación, algo no muy usual en las mujeres de su época.
Historiador, bibliólogo y archivero, además de excelente paleógrafo, estos conocimientos le sirvieron para transcribir infinidad de manuscritos. En todas estas facetas destacó este fraile agustino.