Misionero dominico (OP), filólogo, geógrafo, historiador y explorador de la Amazonía peruana, estudioso de la lengua machiguenga y de la etnología y antropología de dicha región.
El clérigo vasco Aitzol, José Ariztimuño Olaso, fue un promotor del eusquera y un renovador de su literatura. Ideólogo y activista del nacionalismo vasco, fue el más significativo de los catorce religiosos vascos fusilados en el bando franquista durante la última guerra civil.
Pintor y arqueólogo naval, nació en Valencia en 1843. A los doce años se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Abandonó estos estudios para desarrollar otra de sus aficiones y cursar la carrera de piloto naval en la Escuela Náutica de Valencia.
Decimoquinto Conde de Cedillo, historiador, escritor y funcionario del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Jerónimo López de Ayala y Álvarez de Toledo y del Hierro nació en Toledo el 4 de diciembre de 1862.
Nació en Tarragona en 1829 y murió en Madrid en 1912. Además de ser un destacado ingeniero, fue también historiador, arqueólogo y arabista.
Periodista, literato e historiador, nace en La Coruña el 31 de enero de 1867.
Arquitecto, historiador y diputado, nació el 21 de diciembre en Barcelona.
Eduardo Toda i Güell, primer egiptólogo español, diplomático, periodista, sinólogo y lingüista, nació en Reus el 9 de enero de 1855.
Militar, historiador y geógrafo, Julio Altadill y Torronteras nació en Toledo el día 14 de mayo de 1858.
Escritora y abogada gaditana, perteneciente a una familia conservadora y católica, su madre la animó para que cursara estudios universitarios en una época en la que eran pocas las mujeres que tomaban este camino.
Arqueólogo, historiador y novelista. Fue el séptimo de once hermanos, algunos de ellos con buenas dotes artísticas como Arturo arquitecto y escultor o Enrique, pintor, lo que le hizo estar en contacto con el arte desde muy pequeño.
Escritor, político y periodista republicano federal. Como señala Roberto Castrovido en un artículo necrológico publicado en el periódico La Voz (9 de abril de 1925), causa asombro el protagonismo de Rodríguez-Solís en acontecimientos políticos en la segunda mitad del siglo XIX.